Las almas condenadas
La gravedad de los
pecados se relaciona con la lejanía a Dios.
Esta
obra alegórica escrita por Dante aproximadamente de 1304 a 1321 utiliza un
estilo llano
como los grandes escritores y poetas épicos clásicos, y narra un viaje que
emprende Dante en compañía y aconsejado por su maestro Virgilio, quien para él
representa la razón, escrito en 100 cantos divididos en 33+1 poemas para el
infierno. A lo largo de la historia descienden por los 9 círculos del infierno que
son vigilados y rodeados por monstruos que los representan, donde reciben
severos y distintos castigos los pecadores que se alejan de Dios y la gravedad
de su castigo aumenta conforme se acercan al centro de la tierra donde se
encuentra Lucifer, el traicionero de Dios, con medio cuerpo congelado.
Deben entrar y recorrer
el infierno unidos mientras Virgilio le habla de los pecados y los pecadores
que se encuentran a lo largo de su camino, ya que algunos fueron sus compañeros
y otros son importantes en la historia, hasta llegar al final para poder pasar
al purgatorio, donde Virgilio dejará de ser su guía y pasara a ser Beatriz,
quien para él representa de quien Dante
está profundamente enamorado y anhela estar con ella, ya que la ama
desesperadamente y se declara dispuesto a sufrir lo que sea para estar con
ella.
<<De algunos será
bien que sepas; de otros es preferible callar, porque sería breve el tiempo
para tan lago relato. Sabrás, en suma, que todos fueron clérigos o letrados
insignes y de gran fama, manchados en el mundo con un mismo pecado. >> (P 110)
Dijo esto Virgilio al
mostrar curiosidad Dante por las almas que eran condenadas en los círculos del
infierno a causa de su desobediencia o lejanía a Dios.
La entrada al infierno
es una puerta donde encuentran un texto que asusta a Dante, pero Virgilio lo
anima a continuar y le aconseja no mostrar temor y seguir con fe:
<<Por
mi se llega a la ciudad del llanto;
Por mí a los reinos de la eterna pena,
Y a los que sufren inmortal quebranto.
Dictó mi Autor su fallo justiciero,
Y me creó con su poder divino,
Su supremo saber y amor primero.
Y como no hay en mí fin ni mudanza,
Nada fue antes que yo, sino lo eterno…
Renunciad para siempre a la esperanza>> (P 45)
Tras pasar la entrada
al infierno se encuentran en el purgatorio, donde las almas que nacieron
previamente a la llegada de Cristo o no fueron bautizadas durante su vida en la
tierra son condenadas eternamente a sufrir una pena espiritual y un anhelo por
conocer a su Dios que nunca será cumplida, como castigo por haber nacido siendo
de la raza humana y heredando el pecado original, el cual solo es borrado con
el acto del bautizo.
<<Allí, según lo
que podía yo percibir, no eran lamentos lo que se oía, sino suspiros, que
conmovían aquellas eternas bóvedas, y que exhalaban en su pena, no en su
tormento, una multitud no menos varia que innumerable de niños, de mujeres y de
varones. >> (P 51)
Este castigo no es
severo debido a que las almas aman y respetan a Dios, desean estar unidas con
él y su único pecado fue con el que nacieron, pero no tienen culpa alguna y
fueron puras y obedientes durante su estancia en la tierra. En este primer
círculo se encuentran las almas de personajes bíblicos tales como: Abel, Noé,
Moisés, Abraham, David, Jacob, Raquel y Adán. Así como se mencionan otros
grandes personajes de la historia: Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, Electra,
Héctor, Éneas, Julio César, Aristóteles, Sócrates, Platón, Demócrito, Séneca y
entre otros.
<<…No son
pecadores, pero que los méritos que puedan tener no les bastan, porque no
recibieron el bautismo, que es la puerta de la fe que tu profesas. Y si
existieron antes del cristianismo no adoraron a Dios como es debido; y yo mismo
me encuentro entre ellos. Por esta falta, no por ningún otro crimen, estamos
condenados, y nuestra única pena es vivir con deseo, sin esperanza de
conseguirlo>> (P 51)
Al seguir su camino
llegan al segundo círculo, en el cual se encuentra el terrible Minos, uno de
los 3 jueces que juzgan en el infierno, quien le advierte que debe ir con
precaución ya que el también puede ser arrastrado a la tentación y permanecer
ahí. Minos se encuentra rodeado de almas a las cuales decide condenar de
acuerdo a la gravedad y cantidad de sus pecados, enroscando su cola el número de
veces que corresponde al círculo donde serán enviadas.
<<El infernal
torbellino, que no se aplaca jamás, arrebata en su furor los espiritus, los
atormenta revolviéndolos y golpeándolos; y cuando llegan al borde del
precipicio, se ollen el rechinar de los dientes, los ayes, los lamentos, y las
blasfemias que lanzan contra el poder
divino. Comprendí que los condenados a aquel tormento eran los pecadores
carnales…>> (P 57)
En este círculo las penas y suspiros se
convierten en sufrimiento y alaridos, y es donde son condenados los lujuriosos
y los pecadores de la carne, que se alejaron de Dios al no obedecerlo y lo han ofendido,
donde su castigo no llega a ser del todo fuerte, ya que su pena es ser
arrastrados por un viento que nunca cesa, el cual representa como así como en
la vida se dejaron llevar por sus deseos y tentaciones sin parar, así como Cleopatra, Helena de Troya, Paris, Aquiles,
Tristán, Lanzarote, etc.
Al llegar al tercer
círculo los reciben nuevos tormentos, alaridos y lamentos, mientras contemplan
una lluvia pesada y helada con granizo, nieve y la cual golpea a los condenados
en éste, los que se dejaron llevar por la gula y fueron glotones, quienes
también son lastimados por Cerbero, el monstruo con forma de perro que posee 3
cabezas que para hacer mayor su sufrimiento los muerde despiadadamente y
destroza sus espíritus con sus enormes garras, además de atormentarlos con
ladridos hirientes. Estas almas en su
vida terrenal desobedecieron a Dios, faltando a su mandato contra la
gula: la templanza.
Ahí Dante se compadece de Ciacco, quién lo reconoce al llegar y le aconseja
seguir. Así, su maestro Virgilio le dice:
<< -Acuérdate de
tu ciencia, la cual enseña que cuanto más perfecta es una cosa, tanto más
siente el bien, como asimismo el dolor. Y aun cuando esta maldita gente jamás
consiga verdadera perfección, esperan ser entonces más perfectos que son ahora.
>> (P 64)
Refiriéndose que aun al
desear ser perfectos, las almas que ahí yacen no lo conseguirán, así como no
percibieron el mal o bien que hacían en su vida o que estaban ofendiendo a
Dios.
En el cuarto círculo se
topan con Plutón, el gran enemigo de los hombres y de Dios, quién intenta asustarlos
y hacerlos sucumbir, pero Virgilio apacigua al demonio y continúan a ver a los
condenados por haber sido pródigos y avaros. Su pena es cargar con grandes
pesos, representado todo lo que quisieron acumular o gastar sin necesidad
alguna de manera excesiva, y deben arrojárselos unos a otros, por haber desobedecido
a Dios quien les pide tener solo lo necesario, y estos le dieron la espalda.
<<Todos fueron de
tan avisa índole en su primera vida, que nada gastaron con moderación; y harto
claro lo publican sus voces, cuando acuden a los dos extremos del círculo donde
los dividen tan contrarias culpas. Esos que llevan desnudas de pelo las
cabezas, fueron clérigos, papas y cardenales, a quienes la avaricia avasalló
con toda su fuerza. >> (P 67)
Al cruzar al quinto
círculo los demonios se oponen a la entrada de Dante, puesto que ahí se
encuentran aquellos que no obedecieron a su amo, y le cierran las puertas, pero
Flegias llega a ayudarlos, llevándolos a otra entrada donde también con
resentimiento por ser un vivo, no quieren darle el paso a Dante, y entiende que
ahí se encuentran los coléricos, así como los perezosos, donde son obligados a
permanecer inmersos en el pantano sin posibilidad de moverse, solo haciéndose
daño unos a otros, así como no lograron hacer nada en su vida o debían
permanecer calmados como no pudieron hacerlo en la vida, y se alejaron de Dios
sin pensar en sus consecuencias.
Al continuar su camino,
Dante percibe las 3 furias con ademanes de mujeres que tenían serpientes en
lugar de cabello, quienes eran Medusa, Megera y Aleto, desde lo alto de una
torre, cuando llega un ángel a abrirles la puerta de la ciudad enemiga, donde
se encuentran con los herejes dentro de sepulcros ardiendo, por haber
traicionado a su Dios.
<<- Ésos,…son los
heresiarcas y sus secuaces de todas sectas. Las tumbas están más llenas de lo
que te figuras; cada cual yace allí sepultado con los suyos; y los sepulcros
están más o menos encendidos. >> (P 80)
Llegando al sexto
círculo encuentran a los herejes y desvergonzados, los que encuentran el amor
en placeres sexuales y son impuros, ahí permanecen ardiendo amontonados en las
tumbas, y entre ellos se encuentran Farinata degli Uberti, Cavalcante
Cavalcanti, Epicuro, y el imperio romano.
Al continuar encuentran
a los violentos en el séptimo círculo, los cuales están divididos en 3
diferentes recintos, en el primero se encuentran aquellos que fueron violentos
con el prójimo y sus bienes, los tiranos que viven de la sangre y rapiña. En el
segundo están los violentos contra ellos mismos que se quitaron la vida, en
contra de lo que ordena Dios y en el tercero los blasfemos contra éste, y que actuaron
en contra de su hijo Jesús.
En el primer recinto
todos deben permanecer en el río de sangre ardiente, por haberla derramado, los
tiranos hasta los ojos, los homicidas hasta el cuello y los ladrones hasta el pecho.
Al llegar al segundo
recinto, donde se encuentran los suicidas, notan que son perseguidos por
perras, siendo mordidos y mutados en arboles, y Virgilio le explica:
<<…Cuando sale un
alma feroz del cuerpo de que ella misma se separa, la envía Minos al séptimo
círculo; cae dentro de esta selva, y no tiene lugar ninguno designado, sino
aquel que le depara la fortuna. En el germina como un grano de escanda, y crece
como retoño y como planta silvestre. Las arpías después, alimentándose de sus
hojas, introducen en ellas el dolor, y por allí mismo dan salida a los
lamentos. >> (P 100)
En el tercer recinto se
encuentran los que odian a Dios o lo ofendieron violentamente, a él y a Jesús, donde
yacen en distintas y significativas posiciones bajo una incesante lluvia de
copos de fuego, en donde se encuentran Alejandro Magno, Júpiter (Zeus),
Vulcano, algunos ciclopes, etc.
En el octavo círculo,
el cual fue nombrado Malebolge por Dante, se encuentran 10 distintas fosas
donde se separan y castigan a los pecadores de diversas maneras. En la primera
fosa se encuentran los seductores y los rufianes, quienes son perseguidos y azotados
con látigos por demonios, y en la segunda a los aduladores y cortesanos se les
cubre de estiércol. En la tercera fosa se castiga a los traficantes de cosas
sagradas, los simoniáticos, quienes están metidos de cabeza en pozos. En la
cuarta fosa se hallan los traicioneros a Dios que profesan el arte
adivinatorio, como hechiceros y adivinos, que son obligados a caminar al revés,
con el rostro y el cuello torcidos macabramente hacia atrás. La quinta fosa,
formada por un lago hirviente de luz, tiene a los traficantes de cargos públicos,
que se encuentra unida a la sexta donde se hallan los hipócritas cubiertos de
mantos de plomo, que son dorados por fuera. En la séptima fosa las serpientes persiguen
y muerden a los ladrones sacrílegos. En la octava fosa yacen las almas
separadas ardiendo en fuego, de quienes aconsejaron en fraude o con malas
intenciones, desobedeciendo la palabra de Dios. En el noveno se mutilan y
descuartizan a aquellos escandalosos y que sembraron discordias civiles, hasta
que su cuerpo vuelve a unirse para que nuevamente los destrocen. En la última
fosa se encuentran los falsificadores y con sed de sangre corren mordiéndose
unos a otros.
Al continuar su viaje
se acercan al centro del octavo círculo, donde se abre la entrada al noveno,
rodeado de monstruos enormes y terribles, quien los llevan por el pozo. En este
se encuentran los traidores, alejados lo más posible de Dios en cuatro
diferentes grupos, en el primero se hallan los traidores a sus parientes, llamado
Caína, como Caín, quien asesinó a su propio hermano, en el segundo, llamado
Antenora, se encuentran los que traicionaron a su patria. En el tercer circulo,
llamado Tolomea, se encuentra los traidores a las relaciones que entablaron en
su vida y en el cuarto y último, Giudecca, se hallan Los traidores a Dios.
<< -Esa alma más
alta y más castigada que las otras, me dijo mi maestro, es Judas Iscariote, y
tiene la cabeza dentro y las piernas fuera de la boca que le atormenta; de los
otros dos que están cabeza abajo el que pende del rostro negro, es Bruto. Mira
cómo se retuerce los miembros sin proferir palabra; y el otro que tan
corpulento parece, es Casio. >> (P 205)
Terminado el recorrido
ambos regresan a la tierra, lejos de Lucifer quien fue el mayor traicionero a
Dios y por lo tanto se encuentra en el sitio más alejado de él, con la mitad
del cuerpo congelado bajo el centro del mundo y mastica constantemente los
cuerpos de los 3 traicioneros más grandes de la historia, Bruto, Casio y Judas.
Entre más descendían en
el recorrido por el infierno, Dante se dio cuenta de que los castigos se hacían
más severos y crueles, debido a que se alejaban más de Dios.
Referencias:
Alighieri, Dante. “El infierno”
en La Divina Comedia. México: Porrúa.
2011. P34 – p207.