Los castigos del infierno
Por: Daniel Carrizales Romero
Los
castigos en el infierno son por analogía o por contrapaso al pecado cometido,
es decir, a partir del pecado cometido se decide a que círculo del infierno se
irá y por lo tanto el castigo que se recibirá.
En
la obra Infierno del libro Divina Comedia del poeta florentino
Dante Alighieri se encuentra como tema el que hay un castigo correspondiente a
cada clase de pecado cometido y la condena a cumplir es similar u opuesta al
pecado incurrido.
Dante
se encuentra una selva oscura, desviado de su camino, subiendo una cuesta para
salir cuando se le aparecen tres bestias; un león, una pantera y una loba que
lo querían atacar. Virgilio lo salva y le dice que ese no es el camino, que
Beatriz, un antiguo amor de Dante le había pedido que lo ayudara a ir al paraíso,
así que él se convirtió en su guía por el mundo de los muertos (infierno y
purgatorio) y se lo entregaría a Beatriz en el paraíso.
Antes
de entrar al infierno Dante y su guía, el poeta Virgilio, cruzan la entrada,
posteriormente entran a un lugar donde se encuentran aquellas personas que
pasaron por la vida sin dejar huella, aquellos que nunca hicieron algo bueno o
malo, solo vivieron para sí mismos. Estos no se encuentran en el infierno ni
fuera de él ya que ni el cielo ni el infierno los acepta, se encuentran a la
orilla del Aqueronte. A ellos se les ha condenado a perseguir una bandera
mientras son perseguidos y picados por moscas y avispas, y llenos de gusanos en
los pies.
Para
entrar al infierno tenían que cruzar el río Aqueronte, en una barca navegada
por el demonio Carón. Al llegar a la otra orilla ya se encontraban en el
infierno.
Según
Dante el infierno está conformado por nueve círculos, acomodados a su vez de
una manera cónica estrechándose hasta el centro de la tierra donde se encuentra
lucifer. Estos nueve círculos están acomodados de acuerdo al nivel o gravedad
del pecado. Del circulo uno al cinco son pecadores por incontinencia, los del sexto
círculo son herejes, los del circulo séptimo son pecadores por bestialidad y
los del circulo ocho y nueve son pecadores por malicia.
Dante
y Virgilio llegan al primer círculo que es el Limbo, un lugar hermoso con un
gran castillo, aquí es a donde van todas las personas que nunca fueron
bautizadas, aquellas que no cometieron algún pecado pero que vivieron antes del
cristianismo y por lo tanto no adoraron a Dios como se debía, aquí se
encuentran personajes como Homero, Adán, Abel, Moisés, Sócrates, Platón, Noé,
Héctor, Eneas, entre muchos otros personajes ilustres de la historia. Los que
se encuentran en este círculo están condenados a vivir con el deseo de ver a
Dios y no poder tenerlo jamás, este castigo es por analogía, es decir, igual al
pecado que se cometió ya que en vida no pudieron por diversas circunstancias
estar cerca de Dios, así que ahora tampoco lo están, pero ahora ya lo conocen así
que viven añorando ver su gloria. « (…) estamos condenados,
consistiendo nuestra pena en vivir con el deseo sin esperanza.» (p. 12).
Posteriormente
ambos bajan al segundo circulo, más pequeño, aquí, Minos, uno de los tres
jueces del infierno es quien custodia el circulo, él juzga sus pecados y los
manda al círculo que merecen. Aquí se encuentran los lujuriosos y pecadores de
la carne, entre los que se destacan personajes como Helena, Cleopatra y
Aquiles. Estos están condenados a ser azotados por un torbellino de fuertes
vientos, que los agita y los hace golpearse contra las paredes y ellos mismos,
este castigo es por analogía ya que los agitados vientos del torbellino
simbolizan la que debería de ser una vida con la conciencia inquieta de
aquellos que se dejaron llevar por los vientos de la lujuria y los placeres
carnales. « Supe que estaban condenados a semejante tormento los pecadores carnales
que sometieron la razón a sus lascivos apetitos; y así como los estorninos
vuelan en grandes y compactas bandadas en la estación de los fríos, así aquel
torbellino arrastra a los espíritus malvados llevándolos de acá para allá (…) »
(p. 15).
En
el tercer circulo es en donde se castiga al pecado de la gula, y esta
resguardado por Cerbero un can de tres cabezas y ojos color rojo, el eterno
castigo de las almas que aquí se encuentran es el de ser azotados por una
lluvia fuerte y densa, llena de granizo y nieve que al caer despide un olor desagradable,
las almas se encuentran sumergidas en el barro obligadas a escuchar los fuertes
ladridos de Cerbero y aguantar ser rasgados y descuartizados por este
hambriento can. Este castigo es por analogía de su pecado ya que pecaron de ser
glotones y ahora ellos sirven a Cerbero de igual manera que la excesiva comida
les servía a ellos es decir sin necesidad. « (…) el vientre ancho y las patas guarnecidas
de uñas que clava en los espíritus, les desgarra la piel y les descuartiza.»
(p. 18)
El
cuarto círculo es el de los que no supieron gastar bien, es decir los avaros (resguardaron
sus posesiones) y los pródigos (las derrocharon), aquellos que desviaron su interés
por los bienes materiales de manera inadecuada, esta resguardada por el dios
griego de la riqueza Pluto. En este círculo se encuentran varios clérigos. El
castigo para estos pecadores es estar divididos en dos bandos y arrastrar una
enorme piedra a lo largo del círculo de un lado a otro hasta chocar y
reprocharse ¿Por qué guardas? y ¿Por qué derrochas? El peso de estas grandes
piedras simboliza toda la riqueza material que guardaron o gastaron por lo que
esta pena es por analogía. « (…) se lanzaban de la una a la otra enormes pesos
con todo el esfuerzo de su pecho, gritando fuertemente; dábanse grandes golpes,
y después se volvían cada cual hacia atrás, exclamando: - ¿Por qué guardas?
¿Por qué derrochas?» (p. 21)
En
el quinto círculo se encuentran los dominados por la ira y los perezosos, los
primeros se encontraban en la laguna Estigia donde se golpeaban y se arrancaban
pedazos de carne con los dientes y los segundos se encontraban debajo del fango
inmóviles. Entre los iracundos se encontraba Felipe Argenti un enemigo de Dante.
En este círculo el castigo es evidentemente por analogía ya que los iracundos
pelearon en vida y ahora están condenados a hacerlo eternamente y los perezosos
antes no hacían nada y ahora están inmóviles. « Estuvimos siempre tristes bajo
aquel aire dulce que alegra el Sol, llevando en nuestro interior una tétrica
humareda: ahora nos entristecemos también en medio de este negro cieno.» (p.
23)
Dante
y Virgilio llegan a la muralla que marca la entrada a la ciudad de Dite, donde
los pecadores son mayores y ahí les intentan negar la entrada pero un ángel les
abre la puerta y entran.
Llegan
al sexto círculo en donde estaban vigilados por demonios y tres Furias, en esta
zona del infierno son castigados los herejes, quienes negaban en vida la
inmortalidad del alma su castigo es estar en sepulcros abiertos ardiendo en
llamas junto a cada uno de los seguidores de la secta. Su castigo es quemarse
en su sepulcro ya que ellos no creían en la inmortalidad del alma y ahora sufrirán
eso eternamente, además que ese era el castigo de los herejes en vida, se
quemaban en la hoguera.
Llegan
al séptimo círculo cuya entrada está custodiada por el Minotauro, aquí se
encuentran los violentos, ellos logran pasarlo y llegan al primer recinto
guiados por los Centauros, aquí se encuentran los que se mancharon de sangre
del prójimo, es decir, los asesinos y criminales. Su castigo es sumergirse en sangre hirviente y
ser atormentados por los centauros y sus saetas. Su castigo es por analogía ya
que esta sangre caliente simboliza toda la que ellos derramaron en vida. « ¡Oh
ciegos deseos! ¡Oh ira desatentada, que nos aguijonea de tal modo en nuestra
corta vida, y así nos sumerge en sangre hirviente por toda una eternidad!
»
(p. 37)
En
el segundo recinto se encuentran los violentos a sí mismos que son los suicidas
y los derrochadores. Los primeros sufren el castigo de ser transformados en árboles,
mientras son picoteados por las Harpías y que el Día del Juicio Final no podrán
recuperar sus cuerpos ya que renunciaron a ellos, en cambio serán colgados en
unas de sus ramas, este castigo también es por analogía ya que ellos al
suicidarse renunciaron a sus cuerpos y a su humanidad. Los segundos sufren el
castigo de ser perseguidos y desgarrados por perras, su castigo también es análogo
ya que como ellos destruyeron sus vidas a propósito ahora las perras los
persiguen para destruirlos a mordidas y desgarres. «Mi alma, en un arranque de
indignación, creyendo librarse del oprobio por medio de la muerte, me hizo
injusto contra mí mismo, siendo justo. Os juro, por las tiernas raíces de este
leño, que jamás fui desleal a mi señor, tan digno de ser honrado.»
(p. 41)
El
tercer recinto es el de los violentos a Dios o blasfemadores, la naturaleza y
el arte. Los primeros son castigados al ser echados a arena ardiente mientras hay
una lluvia de fuego, este castigo es por analogía ya que a los blasfemadores se
les quemaba en la hoguera. Los segundos o sodomitas son castigados corriendo en
grupos con bolas de fuego cayendo, por analogía, emulando lo que sucedió en La
Biblia en Sodoma cuando fue destruida por fuego. Los terceros o usureros eran
castigados al estar sentados en la lluvia de fuego además de ser irreconocibles,
su castigo era por analogía ya que ellos no reconocían al arte y ahora ellos no
se reconocen.
«Todo el primer círculo lo ocupan los
violentos, círculo que está además construido y dividido en tres recintos;
porque puede cometerse violencia contra tres clases de seres: contra Dios,
contra sí mismo y contra el prójimo; y no sólo contra sus personas, sino
también contra sus bienes, como lo comprenderás por estas claras razones.»
(p. 33)
El
octavo círculo es el de los fraudulentos, el cual está custodiado por Gerión y se
divide en diez fosas. La primera es la de los rufianes y seductores que son
castigados por demonios mientras están desnudos a latigazos, el castigo es análogo
a lo que hicieron en vida ya que ellos manipularon a la gente para hacer lo que
querían y ahora son manejados por demonios. La segunda fosa es la de los
aduladores y cortesanos y su castigo es estar cubiertos de excremento humano,
su castigo es por analogía ya que el excremento representa las palabras que
dijeron en vida. La tercera fosa es la de los simoníacos, estos reciben el
castigo de estar boca abajo en unos hoyos con fuego ya que en vida
comercializaron con bienes espirituales. La cuarta fosa es la de los adivinos y
falsos profetas, a estos se les castiga con la cara distorsionada hacia atrás lo
que es un castigo por contrapaso ya que ellos decían que veían el futuro, es
decir hacia delante y ahora solo podrán ver hacia atrás. La quinta fosa es la
de los políticos corruptos, su castigo es sumergirse en brea hirviente que
simboliza sus tratos sucios y el modo que engañaron a la gente por lo que el
castigo es por analogía. La sexta fosa es la de los hipócritas, estos son
castigados vistiendo capas pesadas de plomo cubiertas con oro así que el
castigo es por analogía ya que el oro exterior representa la impresión que
dieron y el plomo como en realidad eran, hay algunos que ahora están crucificados
en la tierra y todos los pisan. «Aquellas capas eran doradas por de fuera, de
modo que deslumbraban, pero por dentro eran todas de plomo, y tan pesadas, que
las de Federico a su lado parecían de paja. ¡Oh manto fatigoso por toda la
eternidad! Nos volvimos aún hacia la izquierda, y anduvimos con aquellas almas,
escuchando sus tristes lamentos. .» (p. 71)
La
séptima fosa está custodiada por el centauro Caco, es la de los ladrones, estos
eran castigados con las manos atadas con serpientes por lo que el castigo es a
contrapaso ya que ahora no pueden hacer nada con las manos y mucho menos robar además
son convertidos en otros objetos por lo que pierden su identidad. La octava
fosa es la de los consejeros fraudulentos y estos, como castigo, están encerrados
en llamas, además pierden un poco habilidad para hablar por lo que este castigo
es por contrapaso ya que han perdido lo que los hizo llegar al infierno, su
poder para engañar. La novena fosa es la de quienes dividieron a las personas
en vida, a ellos los castiga un demonio que abre sus cuerpos y los vuelve a
abrir antes de que se cierren, por lo que el castigo aquí es por analogía ya
que el abrirlos simboliza como ellos dividieron a la humanidad. La décima fosa
es la de los charlatanes y falsificadores, hay falsificadores de cosas,
personas, monedas y palabras; los cuales reciben el castigo de la lepra, rabia,
hidropesía y fiebre respectivamente.
El
noveno círculo es el de los traidores, aquí se encuentran varios gigantes condenados
que a su vez son guardianes, está constituido por un lago de hielo llamado
Cocito que está compuesto por cuatro recintos. El primero es llamado Caina en
honor a Caín que mato a su hermano, aquí se encuentran los traidores a su
familia y su castigo es estar enterrados en hielo con la cara hacia abajo. El
segundo se llama Antenora, en honor a Antenor de Troya que ayudo a los griegos
contra su ciudad, aquí se encuentran los traidores a la patria, estos son
castigados al ser sumergidos con la cara hacia arriba en hielo. El tercero se
llama Ptolomea en honor a Ptolomeo rey de Egipto, quien mato a su huésped, aquí
se encuentran los traidores a sus huéspedes y su castigo es estar sumergidos en
el hielo con la cabeza hacia atrás para que sus lágrimas se congelen. Los
castigos en estos tres primeros recintos son a partir del hielo, de la
frialdad, simbolizan la frialdad con la que fueron realizadas estas traiciones
y que ahora perdurara para siempre en sus espíritus.
El
cuarto se llama Judeca en honor a Judas, quien traiciono a Jesús, aquí se
encuentran los traidores a sus benefactores, sus castigos son estar en el hielo
con la cabeza en posición dependiendo a quien traicionaron. En lo más profundo
se encuentra lucifer masticando en cada boca a cada uno de los más grandes
traidores: Judas, Bruto y Casio, los últimos dos asesinos de Julio Cesar, su
castigo es por contrapaso ya que ellos pasaron por encima de las figuras más
importantes ante Dios, entonces ahora son masticados por lucifer el primer y más
grande traidor. «Con seis ojos lloraba Lucifer, y por las tres barbas corrían
sus lágrimas, mezcladas de baba sanguinolenta. Con los dientes de cada boca, a
modo de agramadera, trituraba un pecador, de suerte que hacía tres desgraciados
a un tiempo. .» (p. 107)
La
mayoría de los pecados en el infierno tienen un castigo por analogía y muy
pocos lo tienen por contrapaso.
Bibliografía
Alighieri,
Dante. “El Infierno” en Divina Comedia. México: Porrúa, 2011 (pp 3 – 108)
Apoyo
de la página web:
http://ejerciciodelainteligencia.blogspot.mx/2011/11/la-divina-comedia-los-espacios.htmlLink Prezi

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