Representación de los pecados en “El
infierno” de La divina comedia por Dante Alighieri
Por Noemí Sánchez Blanco
Tesis a defender: Los personajes
históricos, mitológicos y contemporáneos que el autor de la obra -Dante Alighieri- utilizó, ejemplifican cada uno de los pecados narrados en los círculos
o los seres a los cuáles el autor tiene un profundo respeto y aprecio. Estos
círculos simbolizan las diferentes secciones del infierno en las cuales se
encuentran los pecadores divididos conforme a la gravedad de sus transgresiones
o faltas.
Para
poder darle un desarrollo adecuado al argumento antes de ser presentado, es
necesario conocer el contexto histórico, geográfico y biográfico en el cual la
obra fue escrita. Dante Alighieri fue un
poeta italiano nacido en Florencia en el año de 1265, en medio de la transición
social que dio origen a la burguesía y al derrumbe de la nobleza feudal. Dante
solo tenía ocho años cuando perdió a su madre, y poco después su padre volvió a
casarse. A la edad de 9 años su vida fue marcada por la presencia de Beatriz
Portinari, por la que sintió una gran ternura y ya en la adolescencia se
convertiría en un apasionado amor. Cuando el joven poeta pierde a su padre a la
edad de 18 años, toda su existencia la volcó en el amor de Beatriz. Años
después, Dante recibió una cruel noticia: los padres de Beatriz la habían
casado con un rico florentino. En 1290 murió Beatriz, y un año más tarde Dante
contrajo matrimonio con Gemma di Manetto, con quien tuvo tres hijos: Pedro,
Jacobo y Antonia.
Alighieri se dedicó a adquirir una
sólida formación intelectual y profundos conocimientos en disciplinas como:
gramática, historia, astronomía, ciencias naturales y teología, y en octubre de
1301, y tras oponerse al envío de tropas para ayudar al papa Bonifacio VIII,
Dante fue designado embajador ante el pontífice, a quien ofreció un tratado de
paz. El Papa, sin embargo, lo retuvo en Roma en contra de su voluntad, con la
intención de ayudar en Florencia a la facción güelfa opuesta a la de Dante. Acusado
de malversación de fondos, Dante fue condenado a multa, expropiación y exilio,
y más tarde a muerte en caso de que regresara a Florencia. A partir de esta
fecha Dante inició un largo exilio que iba a durar el resto de su vida.
A
partir de esta breve reseña de su biografía, se entiende que Dante fue un
hombre marcado por la tragedia de perder a su madre a una corta edad, a su
padre al ser un joven adulto, a su amada que terminó por contraer nupcias con
un rico florentino y a un exilio que le costó estar alejado de la tierra que lo
vio nacer y crecer.
Al
experimentar todas estas situaciones, el pensamiento de Dante se vio afectado,
todo lo que poseía tanto social, emocional y materialmente se vino abajo, y al
encontrarse en un lugar geográfico y en una época en donde las artes estaban en
su esplendor, el autor optó por reflejar su historia a través de una serie de
ideas irreales que proponen la jerarquización del mundo a nivel espiritual. A
lo largo de este ensayo se hablará del primer grupo, el infierno.
En
la obra se hace mención de dos personajes que influyen de manera importante al
autor y a la historia, éstos personajes son: Virgilio y Beatriz, los cuales
representan los ideales de Dante. Virgilio representa a la razón humana, libre
de pasiones y de los atractivos del mal, es un personaje al cual el autor tiene
un profundo respeto y da la impresión que es su modelo a seguir.
-¡Oh! ¿Eres tú aquel Virgilio, aquella
fuente que derrama tan ancho raudal de elocuencia? -le respondí ruboroso-.
¡Ah!, ¡honor y antorcha de los demás poetas! Válganme para contigo el
prolongado estudio y el grande amor con que he leído y meditado tu obra. Tú
eres mi maestro y mi autor predilecto; tú sólo eres aquél de quien he imitado
el bello estilo que me ha dado tanto honor.
(p 4)
Después
se encuentra Beatriz, personaje que es mencionado sólo en el primer canto pero
que tiene una gran influencia en la vida del autor. Este personaje representa
la figura de la verdad, la compasión, el amor basada en la teología. Ella se
encuentra en el paraíso junto con Jesucristo, la virgen María y Lucía. Dante
narra a Beatriz en primera persona del singular diciendo: «Yo soy Beatriz, la que te hace marchar; vengo de un sitio adonde deseo
volver: amor me impele, y es el que me hace hablar. Cuando vuelva a estar
delante de mi Señor, le hablaré de ti bien y con frecuencia. » (p 7)
Continuando
con la obra tenemos la aparición del primer círculo del infierno, el cuál puede
considerarse como el limbo debido a que los personajes que se encuentran en
este círculo no reciben un castigo en sí, simplemente se encuentran ahí porque
no recibieron el bautismo y fueron privados de la fe o simplemente no adoraron
a Dios como debían, por esta razón no pueden disfrutar del paraíso ni de las
bienaventuranzas de éste.
En
este primer círculo se encontraban todos los filósofos, poetas, escritores,
etc. que eran considerados por Dante como almas magníficas llenas de sabiduría
que lamentablemente no fueron selectas para habitar en el paraíso. Algunos de
estos personajes son: «(…) vi además a
Sócrates y Platón, que estaban más próximos a aquél que los demás; a Demócrito,
que pretende que el mundo ha tenido por origen la casualidad; a Diógenes, a Anaxágoras
y a Tales (…) al geómetra Euclides, a Tolomeo, Hipócrates, Avicena y Galeno, y
a Averroes, que hizo el gran comentario.» (p 14)
Esto confirma que el autor consideraba que la
sabiduría no era un requisito elemental para entrar al paraíso, sino una vida
consagrada al cristianismo, que para él representa el amor, la compasión, la
paciencia y todos los buenos atributos espirituales.
En
el segundo círculo se narra que hay desgarradores gritos y mucho más dolor
según la descripción de Dante. El personaje
que se encarga de este círculo es Minos: «Allí estaba el horrible Minas que, rechinando los dientes, examina las
culpas de los que entran; juzga y da a comprender sus órdenes por medio de las
vueltas de su cola.» (p 15) Él es hijo de Júpiter y de Europa, un rey justo
y legislador de Creta, es uno de los tres jueces del infierno que castiga a los
pecadores de acuerdo a la falta que cometieron.
En
este círculo son castigados los lujuriosos, como es el caso de Dido, Cleopatra,
Helena, Aquiles, entre otros. «La otra es
la que se mató por amor y quebrantó la fe prometida a las cenizas de Siqueo.
Después sigue la lasciva Cleopatra. Ve también a Helena, que dio lugar a tan
funestos tiempos; y ve al gran Aquiles, que al fin tuvo que combatir por el
amor. Ve a París y a Tristán ...» (p 16) En el caso de Dido, reina de Cártago,
su pecado fue prometerle fidelidad a su marido Siqueo aún después de su muerte
y romper esta promesa enamorándose de Eneas y para terminar en el suicidio. Su castigo es ser empujados por el aire y
vencidos por la tormenta infernal, en representación de la pasión que los
abrumó en vida.
El
tercer círculo es vigilado por Cerbero, perro de tres cabezas que, según la mitología antigua, guarda las puertas del infierno. Dante
decidió colocarlo como el guardián del círculo.
Él es encargado de torturar a los pecadores. «Cerbero, fiera cruel y monstruosa, ladra con sus tres fauces de perro
contra los condenados que están allí sumergidos. Tiene los ojos rojos, los
pelos negros y cerdosos, el vientre ancho y las patas guarnecidas de uñas que
clava en los espíritus, les desgarra la piel y les descuartiza.» (p 18)
Los
pecadores golosos son castigados en este círculo, inmersos en el fango y bajo
una lluvia incesante de granizo y nieve.
Uno
de los pecadores que se encuentran en el tercer círculo es un florentino
apodado Ciacco, que significa “puerco”, entregado al vicio de la glotonería. «Vosotros, los habitantes de esa ciudad, me
llamasteis Ciacco. Por el reprensible pecado de la gula, me veo, como ves,
sufriendo esta lluvia. Yo no soy aquí la única alma triste; todas las demás
están condenadas a igual pena por la misma causa.» (p 19)
El
cuarto círculo es en donde se castigan a los avaros y a los pródigos,
condenados a empujar enormes pesos de oro, que cuando se encuentran se
injurian. Este castigo representa la cantidad de bienes terrenales que
acumularon o gastaron, dedicándose a esto toda su vida. Aquí podemos encontrar
a Plutón, « (…) llegamos al sitio donde
se desciende: allí encontramos a Plutón, el gran enemigo.» (p 20), hijo de
Saturno y dios del Averno según los griegos, a quien Dante parece haber
confundido con Pluto, dios de las riquezas.
En
el quinto círculo se encuentra a los pecadores castigados por su incontinencia:
los iracundos y los perezosos. Los primeros estuvieron inmersos en el fango de
su propia rabia y ahora se golpean y se injurian eternamente; los segundos gastaron
su vida en la inmovilidad del espíritu y por eso están hundidos, así como en
vida se privaron de las obras. Aquí se encuentra Felipe Argenti, un personaje
relacionado con la vida del autor ya que menciona que es su enemigo. Él fue un
rico, soberbio e iracundo. Dante le dedica estas palabras: «-¡Permanece, pues, entre el llanto y la desolación, espíritu maldito!-
Te conozco aunque estés tan enlodado. (…) Todas las sombras gritaban: ¡A Felipe
Argenti! Este florentino, espíritu orgulloso, se revolvía contra sí mismo,
destrozándose con sus dientes.» (p 25)
Al
continuar con la obra, Dante explica que el sexto círculo está dentro de la
ciudad de Dite y el vigilado por diversos demonios y por las Erinnias, las
ejecutoras de la venganza celestial y el símbolo de los remordimientos de la
conciencia.
- Mira -me
dijo-, las feroces Erinnias. La de la izquierda es Megera; la que llora a la
derecha es Alecton, y la del centro es Tisifona. Después calló. Las furias se
desgarraban el pecho con sus uñas; se golpeaban con las manos, y daban tan
fuertes gritos, que por temor me acerqué más al poeta. - Venga Medusa, y le
convertiremos en piedra, decían todas mirando hacia abajo; mal hemos vengado la
entrada del audaz Teseo. (p 28)
En
este círculo son castigados los herejes en sepulcros prendidos en llamas, que
probablemente pude simbolizar la forma en la que eran castigados estos
pecadores en los tribunales terrenales, en la hoguera, ya que el fuego era
considerado símbolo de purificación.
El
séptimo círculo es custodiado por el Minotauro, un ser fabuloso de la isla de
Creta, con cuerpo y miembros de hombre y cabeza de toro. Fue engendrado por
Pasífae y un toro. «(…) y en el borde de
la entreabierta sima estaba tendido el monstruo, oprobio de Creta, que fue concebido
por una falsa vaca.» (p 36) Aquí se castigan a los violentos y son
divididos en tres grupos: Los violentos contra el prójimo (criminales,
homicidas, tiranos, violadores y bandidos), que son castigados por los
centauros y son sumergidos al río de sangre hirviente Flejetonte; los violentos
contra sí mismos, que son castigados al transformarse en árboles y ser
atormentados por las Arpías y perras famélicas; y por último los violentos
contra Dios, la naturaleza y el arte, que son castigados en arena ardiente
inmóvil bajo una lluvia de fuego, mientras otros corren o están sentados bajo
ésta.
En
el octavo círculo se encuentra el gigante Gerión, rey de un país occidental que representa el fraude. « Y aquella inmunda imagen del fraude, llegó a nosotros, y adelantó
la cabeza y el cuerpo, pero no puso la cola sobre la orilla. Su rostro era el
de un varón justo, tan bondadosa era su apariencia exterior, y el resto del
cuerpo el de una serpiente.» (p 52) Aquí se castiga a los pecadores que usaron la
malicia en modo fraudulento. Este círculo se divide en diez zanjas y los castigos
son diferentes en cada una de ellas.
El
noveno y último círculo castiga a los culpables de malicia y fraude, pero esta
vez contra quienes se fiaron. Se divide
en cuatro zonas: en la primera (Caina)
se encuentra Caín, que mató a su hermano Abel; en la segunda (Antenora) se
encuentra Bocca degli Abati, Ganelón, entre otros; en la tercera (Tolomea), se
encuentra Fray Alberigo y Branca Doria; y en la cuarta zona (Judeca), se
encuentran Judas, Bruto y Cayo.
Con
esta obra, Dante hizo una magnífica relación histórica, mitológica y religiosa
en la cual tuvo como resultado la jerarquía del infierno, que actualmente es la
única con una descripción tan exacta obtenida del pensamiento y análisis del
autor. Lo que me llamó la atención fue la forma en la que todos los personajes
se entrelazan y cada uno tiene un símbolo especial que sólo puede captarse al
entender el trasfondo de la obra. Esto significa que Dante tenía gran
conocimiento de la mitología, la teología y la historia.
Bibliografía
Alighieri, D. (2011). El Infierno. En D. Alighieri, La divina comedia (págs. 3-108). México: Porrúa.
Análisis literario de la obra Divina Comedia . (2 de noviembre de 2013). Obtenido de http://www.monografias.com/trabajos98/analisis-literario-obra-divina-comedia/analisis- literario-obra-divina-comedia2.shtml#ixzz3HJiazTbr
Biografía de Dante Alighieri. (2 de noviembre de 2014). Obtenido de http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dante.htm
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