lunes, 3 de noviembre de 2014

Por: Paulina Alonso Gómez



Las almas condenadas


La gravedad de los pecados se relaciona con la lejanía a Dios.


Esta obra alegórica escrita por Dante aproximadamente de 1304 a 1321 utiliza un
estilo
llano como los grandes escritores y poetas épicos clásicos, y narra un viaje que emprende Dante en compañía y aconsejado por su maestro Virgilio, quien para él representa la razón, escrito en 100 cantos divididos en 33+1 poemas para el infierno. A lo largo de la historia descienden por los 9 círculos del infierno que son vigilados y rodeados por monstruos que los representan, donde reciben severos y distintos castigos los pecadores que se alejan de Dios y la gravedad de su castigo aumenta conforme se acercan al centro de la tierra donde se encuentra Lucifer, el traicionero de Dios, con medio cuerpo congelado.

Deben entrar y recorrer el infierno unidos mientras Virgilio le habla de los pecados y los pecadores que se encuentran a lo largo de su camino, ya que algunos fueron sus compañeros y otros son importantes en la historia, hasta llegar al final para poder pasar al purgatorio, donde Virgilio dejará de ser su guía y pasara a ser Beatriz, quien para él representa  de quien Dante está profundamente enamorado y anhela estar con ella, ya que la ama desesperadamente y se declara dispuesto a sufrir lo que sea para estar con ella.

<<De algunos será bien que sepas; de otros es preferible callar, porque sería breve el tiempo para tan lago relato. Sabrás, en suma, que todos fueron clérigos o letrados insignes y de gran fama, manchados en el mundo con un mismo pecado.  >> (P 110)

Dijo esto Virgilio al mostrar curiosidad Dante por las almas que eran condenadas en los círculos del infierno a causa de su desobediencia o lejanía a Dios.

La entrada al infierno es una puerta donde encuentran un texto que asusta a Dante, pero Virgilio lo anima a continuar y le aconseja no mostrar temor y seguir con fe:

<<Por mi se llega a la ciudad del llanto;
Por mí a los reinos de la eterna pena,
Y a los que sufren inmortal quebranto.
Dictó mi Autor  su fallo justiciero,
Y me creó con su poder divino,
Su supremo saber y amor primero.
Y como no hay en mí fin ni mudanza,
Nada fue antes que yo, sino lo eterno…
Renunciad para siempre a la esperanza>> (P 45)

Tras pasar la entrada al infierno se encuentran en el purgatorio, donde las almas que nacieron previamente a la llegada de Cristo o no fueron bautizadas durante su vida en la tierra son condenadas eternamente a sufrir una pena espiritual y un anhelo por conocer a su Dios que nunca será cumplida, como castigo por haber nacido siendo de la raza humana y heredando el pecado original, el cual solo es borrado con el acto del bautizo.

<<Allí, según lo que podía yo percibir, no eran lamentos lo que se oía, sino suspiros, que conmovían aquellas eternas bóvedas, y que exhalaban en su pena, no en su tormento, una multitud no menos varia que innumerable de niños, de mujeres y de varones. >> (P 51)

Este castigo no es severo debido a que las almas aman y respetan a Dios, desean estar unidas con él y su único pecado fue con el que nacieron, pero no tienen culpa alguna y fueron puras y obedientes durante su estancia en la tierra. En este primer círculo se encuentran las almas de personajes bíblicos tales como: Abel, Noé, Moisés, Abraham, David, Jacob, Raquel y Adán. Así como se mencionan otros grandes personajes de la historia: Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, Electra, Héctor, Éneas, Julio César, Aristóteles, Sócrates, Platón, Demócrito, Séneca y entre otros.

<<…No son pecadores, pero que los méritos que puedan tener no les bastan, porque no recibieron el bautismo, que es la puerta de la fe que tu profesas. Y si existieron antes del cristianismo no adoraron a Dios como es debido; y yo mismo me encuentro entre ellos. Por esta falta, no por ningún otro crimen, estamos condenados, y nuestra única pena es vivir con deseo, sin esperanza de conseguirlo>> (P 51)

Al seguir su camino llegan al segundo círculo, en el cual se encuentra el terrible Minos, uno de los 3 jueces que juzgan en el infierno, quien le advierte que debe ir con precaución ya que el también puede ser arrastrado a la tentación y permanecer ahí. Minos se encuentra rodeado de almas a las cuales decide condenar de acuerdo a la gravedad y cantidad de sus pecados, enroscando su cola el número de veces que corresponde al círculo donde serán enviadas.

<<El infernal torbellino, que no se aplaca jamás, arrebata en su furor los espiritus, los atormenta revolviéndolos y golpeándolos; y cuando llegan al borde del precipicio, se ollen el rechinar de los dientes, los ayes, los lamentos, y las blasfemias que lanzan contra el poder divino. Comprendí que los condenados a aquel tormento eran los pecadores carnales…>> (P 57)

 En este círculo las penas y suspiros se convierten en sufrimiento y alaridos, y es donde son condenados los lujuriosos y los pecadores de la carne, que se alejaron de Dios al no obedecerlo y lo han ofendido, donde su castigo no llega a ser del todo fuerte, ya que su pena es ser arrastrados por un viento que nunca cesa, el cual representa como así como en la vida se dejaron llevar por sus deseos y tentaciones sin parar, así como  Cleopatra, Helena de Troya, Paris, Aquiles, Tristán, Lanzarote, etc.

Al llegar al tercer círculo los reciben nuevos tormentos, alaridos y lamentos, mientras contemplan una lluvia pesada y helada con granizo, nieve y la cual golpea a los condenados en éste, los que se dejaron llevar por la gula y fueron glotones, quienes también son lastimados por Cerbero, el monstruo con forma de perro que posee 3 cabezas que para hacer mayor su sufrimiento los muerde despiadadamente y destroza sus espíritus con sus enormes garras, además de atormentarlos con ladridos hirientes. Estas almas en su  vida terrenal desobedecieron a Dios, faltando a su mandato contra la gula: la templanza.
Ahí Dante se compadece de Ciacco, quién lo reconoce al llegar y le aconseja seguir. Así, su maestro Virgilio le dice:

<< -Acuérdate de tu ciencia, la cual enseña que cuanto más perfecta es una cosa, tanto más siente el bien, como asimismo el dolor. Y aun cuando esta maldita gente jamás consiga verdadera perfección, esperan ser entonces más perfectos que son ahora. >> (P 64)

Refiriéndose que aun al desear ser perfectos, las almas que ahí yacen no lo conseguirán, así como no percibieron el mal o bien que hacían en su vida o que estaban ofendiendo a Dios.

En el cuarto círculo se topan con Plutón, el gran enemigo de los hombres y de Dios, quién intenta asustarlos y hacerlos sucumbir, pero Virgilio apacigua al demonio y continúan a ver a los condenados por haber sido pródigos y avaros. Su pena es cargar con grandes pesos, representado todo lo que quisieron acumular o gastar sin necesidad alguna de manera excesiva, y deben arrojárselos unos a otros, por haber desobedecido a Dios quien les pide tener solo lo necesario, y estos le dieron la espalda.

<<Todos fueron de tan avisa índole en su primera vida, que nada gastaron con moderación; y harto claro lo publican sus voces, cuando acuden a los dos extremos del círculo donde los dividen tan contrarias culpas. Esos que llevan desnudas de pelo las cabezas, fueron clérigos, papas y cardenales, a quienes la avaricia avasalló con toda su fuerza. >> (P 67)

Al cruzar al quinto círculo los demonios se oponen a la entrada de Dante, puesto que ahí se encuentran aquellos que no obedecieron a su amo, y le cierran las puertas, pero Flegias llega a ayudarlos, llevándolos a otra entrada donde también con resentimiento por ser un vivo, no quieren darle el paso a Dante, y entiende que ahí se encuentran los coléricos, así como los perezosos, donde son obligados a permanecer inmersos en el pantano sin posibilidad de moverse, solo haciéndose daño unos a otros, así como no lograron hacer nada en su vida o debían permanecer calmados como no pudieron hacerlo en la vida, y se alejaron de Dios sin pensar en sus consecuencias.

Al continuar su camino, Dante percibe las 3 furias con ademanes de mujeres que tenían serpientes en lugar de cabello, quienes eran Medusa, Megera y Aleto, desde lo alto de una torre, cuando llega un ángel a abrirles la puerta de la ciudad enemiga, donde se encuentran con los herejes dentro de sepulcros ardiendo, por haber traicionado a su Dios. 

<<- Ésos,…son los heresiarcas y sus secuaces de todas sectas. Las tumbas están más llenas de lo que te figuras; cada cual yace allí sepultado con los suyos; y los sepulcros están más o menos encendidos. >> (P 80)

Llegando al sexto círculo encuentran a los herejes y desvergonzados, los que encuentran el amor en placeres sexuales y son impuros, ahí permanecen ardiendo amontonados en las tumbas, y entre ellos se encuentran Farinata degli Uberti, Cavalcante Cavalcanti, Epicuro, y el imperio romano.

Al continuar encuentran a los violentos en el séptimo círculo, los cuales están divididos en 3 diferentes recintos, en el primero se encuentran aquellos que fueron violentos con el prójimo y sus bienes, los tiranos que viven de la sangre y rapiña. En el segundo están los violentos contra ellos mismos que se quitaron la vida, en contra de lo que ordena Dios y en el tercero los blasfemos contra éste, y que actuaron en contra de su hijo Jesús.

En el primer recinto todos deben permanecer en el río de sangre ardiente, por haberla derramado, los tiranos hasta los ojos, los homicidas hasta el cuello y  los ladrones hasta el pecho.

Al llegar al segundo recinto, donde se encuentran los suicidas, notan que son perseguidos por perras, siendo mordidos y mutados en arboles, y Virgilio le explica:

<<…Cuando sale un alma feroz del cuerpo de que ella misma se separa, la envía Minos al séptimo círculo; cae dentro de esta selva, y no tiene lugar ninguno designado, sino aquel que le depara la fortuna. En el germina como un grano de escanda, y crece como retoño y como planta silvestre. Las arpías después, alimentándose de sus hojas, introducen en ellas el dolor, y por allí mismo dan salida a los lamentos. >> (P 100)

En el tercer recinto se encuentran los que odian a Dios o lo ofendieron violentamente, a él y a Jesús, donde yacen en distintas y significativas posiciones bajo una incesante lluvia de copos de fuego, en donde se encuentran Alejandro Magno, Júpiter (Zeus), Vulcano, algunos ciclopes, etc.

En el octavo círculo, el cual fue nombrado Malebolge por Dante, se encuentran 10 distintas fosas donde se separan y castigan a los pecadores de diversas maneras. En la primera fosa se encuentran los seductores y los rufianes, quienes son perseguidos y azotados con látigos por demonios, y en la segunda a los aduladores y cortesanos se les cubre de estiércol. En la tercera fosa se castiga a los traficantes de cosas sagradas, los simoniáticos, quienes están metidos de cabeza en pozos. En la cuarta fosa se hallan los traicioneros a Dios que profesan el arte adivinatorio, como hechiceros y adivinos, que son obligados a caminar al revés, con el rostro y el cuello torcidos macabramente hacia atrás. La quinta fosa, formada por un lago hirviente de luz, tiene a los traficantes de cargos públicos, que se encuentra unida a la sexta donde se hallan los hipócritas cubiertos de mantos de plomo, que son dorados por fuera. En la séptima fosa las serpientes persiguen y muerden a los ladrones sacrílegos. En la octava fosa yacen las almas separadas ardiendo en fuego, de quienes aconsejaron en fraude o con malas intenciones, desobedeciendo la palabra de Dios. En el noveno se mutilan y descuartizan a aquellos escandalosos y que sembraron discordias civiles, hasta que su cuerpo vuelve a unirse para que nuevamente los destrocen. En la última fosa se encuentran los falsificadores y con sed de sangre corren mordiéndose unos a otros.

Al continuar su viaje se acercan al centro del octavo círculo, donde se abre la entrada al noveno, rodeado de monstruos enormes y terribles, quien los llevan por el pozo. En este se encuentran los traidores, alejados lo más posible de Dios en cuatro diferentes grupos, en el primero se hallan los traidores a sus parientes, llamado Caína, como Caín, quien asesinó a su propio hermano, en el segundo, llamado Antenora, se encuentran los que traicionaron a su patria. En el tercer circulo, llamado Tolomea, se encuentra los traidores a las relaciones que entablaron en su vida y en el cuarto y último, Giudecca, se hallan Los traidores a Dios.

<< -Esa alma más alta y más castigada que las otras, me dijo mi maestro, es Judas Iscariote, y tiene la cabeza dentro y las piernas fuera de la boca que le atormenta; de los otros dos que están cabeza abajo el que pende del rostro negro, es Bruto. Mira cómo se retuerce los miembros sin proferir palabra; y el otro que tan corpulento parece, es Casio. >> (P 205)

Terminado el recorrido ambos regresan a la tierra, lejos de Lucifer quien fue el mayor traicionero a Dios y por lo tanto se encuentra en el sitio más alejado de él, con la mitad del cuerpo congelado bajo el centro del mundo y mastica constantemente los cuerpos de los 3 traicioneros más grandes de la historia, Bruto, Casio y Judas.
Entre más descendían en el recorrido por el infierno, Dante se dio cuenta de que los castigos se hacían más severos y crueles, debido a que se alejaban más de Dios.



Referencias:
Alighieri, Dante. “El infierno” en La Divina Comedia. México: Porrúa. 2011. P34 – p207.



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